Historia de dos enfermas mentales capaces de dar la vuelta al mundo.

5 de octubre de 2012

Recuerdos.

Que puta que es la memoria.
Puedo acordarme perfectamente de estados, de lugares, de fechas, de personas, pero no de voces.
Puedo recordar sentimientos, sensaciones, emociones, pero no voces.
Y cuando alguien se va, lo único que te queda son fotografías o videos para recordar. ¿Y si no tienes fotografías?¿Si no tienes nada?

Psi.

No me creo todavía todo lo que ha cambiado mi vida en estos 4 años. 
Siempre entran y salen personas, echas de menos algunas cosas, y de más otras tantas. Y todo gira.
Y si tuviera que resumir mis últimos cuatro años, me gustaría que fuera con cualquier imagen de estas últimas tres semanas. Desde el momento en el que terminé los exámenes. Amigos, fiesta, cerveza, estudio, viajes, lugares, gente, conexión, vida.
No busqué nada de lo que tengo, nunca lo he hecho. Y todo me ha salido bien. Me gusta. Quizás las formas no son las correctas, pero siempre hay un buen fondo en todo lo que hago.
Soy feliz. No puedo pedir más.

1 de febrero de 2012

W.

¿Te acuerdas el trato que hicimos hace unos meses?
Yo he prometido estudiar y graduarme esta primavera y tú has prometido venir hasta Salamanca a verme.
Pues eso.

31 de enero de 2012

Q.

Si me llegan a decir hace 5 años que iba a ablandarme y a querer tanto a una persona tan pequeña, diría que están locos.
Y a día de hoy sigo sin poderme creer que lo único que quiera en un mal día sea verle y que me de un abrazo de esos tan suyos y tan enanos.
Tengo un miedo atroz a que el tiempo pase, a que crezca, porque son tantos los planes que he ideado hacer a con él y para él, que el hecho de pensar que no se puedan cumplir todos me acojona.
El mismo miedo que tengo a que no se cumplan todas las expectativas que tengo a cerca de su futuro, porque si por mi fuera, será piloto, psicólogo, psiquiatra y hasta criador de caballos.
Que son tantas cosas las que deseo para su futuro, que tendrá que desdoblarse para llegar a cumplir todas.
Pero sin miedo, que mis expectativas no se verán revueltas porque decida ser lo que quiera ser.
Sólo espero, de todo lo que está planeando por mi revuelta cabeza, conseguir inculcarle la fascinación por la novedad, por los lugares, por la gente.
Y ahora mismo, a las seis y pico de la tarde del último martes de enero, sólo quiero abrazarle, que me coja la cara y me de un beso de gnomo de esos que hemos reinventamos.