Si me lo hubieras pedido, te habría esperado.
Con el simple hecho de decirme que no querías que fuera, me hubiera quedado a tu lado, asfixiada por este calor abrasador, pero feliz de poder estar contigo. Por que la playa hubiera sido innecesaria.
Si me hubieses dicho que no fuera, esa noche habría dormido contigo, en la bodega. A tu lado no necesito un hotel de cuatro estrellas con vistas a la plaza mayor.
Si me lo hubieras pedido, habría hecho todo lo que me hubieras pedido, porque ante todo, yo sólo quería conservarte a mi lado.
Si me lo hubieras pedido...
Historia de dos enfermas mentales capaces de dar la vuelta al mundo.
28 de junio de 2011
21 de junio de 2011
Des.equilibrio
Hay momentos en la vida en los que hay que ser valiente...y este, no era uno de ellos.
Y los ángeles cayeron...
Y los ángeles cayeron...
18 de junio de 2011
Asociación de palabras Sin-con-pasión.
Duerme sola, nadie la ata, nadie la entiende...nadie la ama.
Y se le va de las manos, y escupe todo lo que se le acumula en la cabeza sin saber muy bien cómo va ordenado.
Se le duermen las ganas sólo de pensar todo lo que tiene detrás.
Llega a un punto en el que no se reconoce, se echa de menos. No tiene energía, se agota, se come. A veces, no se acuerda ni de su nombre. La razón de su vida no entra en razón, qué ironía.
Hace más de dos años dijo que no sabía, y sigue sin saber.
*
– ¿De qué va el cuento?
– Trata de un hombre que caminando encuentra una taza mágica, y descubre que si llora en la taza sus lágrimas se convierten en perlas. Es muy pobre ¿sabes? Pero al final de la historia está sentado sobre una montaña de perlas con un cuchillo en la mano y su esposa muerta entre los brazos
– ¿La ha matado?
– Si, Hassan
– ¿Para así llorar y enriquecerse?
– ¡Vaya! ¡Eres muy listo, Hassan!
– ¿Puedo hacerte una pregunta sobre esa historia?
– Pues claro
– ¿Por qué tuvo que matar a su esposa?
– Porque llorando cada una de sus lágrimas se convertía en una perla
– Si ¿pero no lo hubiera conseguido igual pelando una cebolla?
Y se le va de las manos, y escupe todo lo que se le acumula en la cabeza sin saber muy bien cómo va ordenado.
Se le duermen las ganas sólo de pensar todo lo que tiene detrás.
Llega a un punto en el que no se reconoce, se echa de menos. No tiene energía, se agota, se come. A veces, no se acuerda ni de su nombre. La razón de su vida no entra en razón, qué ironía.
Hace más de dos años dijo que no sabía, y sigue sin saber.
*
– ¿De qué va el cuento?
– Trata de un hombre que caminando encuentra una taza mágica, y descubre que si llora en la taza sus lágrimas se convierten en perlas. Es muy pobre ¿sabes? Pero al final de la historia está sentado sobre una montaña de perlas con un cuchillo en la mano y su esposa muerta entre los brazos
– ¿La ha matado?
– Si, Hassan
– ¿Para así llorar y enriquecerse?
– ¡Vaya! ¡Eres muy listo, Hassan!
– ¿Puedo hacerte una pregunta sobre esa historia?
– Pues claro
– ¿Por qué tuvo que matar a su esposa?
– Porque llorando cada una de sus lágrimas se convertía en una perla
– Si ¿pero no lo hubiera conseguido igual pelando una cebolla?
8 de junio de 2011
Equilibrio.
Todo organismo tiende a la homeostasis, al equilibrio.
Es irónico, pero ese mismo equilibrio te empequeñece, te hace acostumbrarte a lo bueno, la rutina, lo que debería de ser normal, y en consecuencia, hace que te olvides de los pequeños caos que amenizan tu vida.
El equilibrio hace crecer tu ansiedad, ¿Curioso, no?, es el pez que se muerde la cola, porque tu propia ansiedad, hace que la homeostasis desaparezca. Así es el ciclo.
El inconsciente te intenta mostrar el por qué de esa ansiedad con pequeñas manifestaciones, pero si eres de esas personas que prefieren tirar a cabezazos un muro que rodearlo, de poco te servirá.
Y es por eso por lo que estoy un miércoles a las 11 y media de la noche escribiendo ésto, porque mi mejor mecanismo de defensa siempre fue la huida, y así sigue siendo. Como una niña chica, ya me pueden gritar al oído, que si no me apetece no lo escucho, aunque el mismisimo señor inconsciente haga su aparición.
Y todo lo anterior, puede ser verdad...o no.
Es irónico, pero ese mismo equilibrio te empequeñece, te hace acostumbrarte a lo bueno, la rutina, lo que debería de ser normal, y en consecuencia, hace que te olvides de los pequeños caos que amenizan tu vida.
El equilibrio hace crecer tu ansiedad, ¿Curioso, no?, es el pez que se muerde la cola, porque tu propia ansiedad, hace que la homeostasis desaparezca. Así es el ciclo.
El inconsciente te intenta mostrar el por qué de esa ansiedad con pequeñas manifestaciones, pero si eres de esas personas que prefieren tirar a cabezazos un muro que rodearlo, de poco te servirá.
Y es por eso por lo que estoy un miércoles a las 11 y media de la noche escribiendo ésto, porque mi mejor mecanismo de defensa siempre fue la huida, y así sigue siendo. Como una niña chica, ya me pueden gritar al oído, que si no me apetece no lo escucho, aunque el mismisimo señor inconsciente haga su aparición.
Y todo lo anterior, puede ser verdad...o no.
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