Y venga a batir el barrilete. Y venga a tirar el dado. Y venga a fiarnos de eso a lo que apodaron como "suerte" o simplemente de la pura coincidencia. Esa coincidencia que hizo que un día fuéramos peces con las narices pegadas a una pecera. Y como ésta, otras muchas. Pero eso son historias que te contaré otro día.
En ocasiones ves que algunas de las fichas que recorrían contigo el tablero han desaparecido. Era de esperar, la gente tira la toalla con una facilidad abismal...En otras, ves nuevos colores cerca y te das cuenta de que van a llegar contigo a la última casilla, que si hace falta te bajas tú a ayudar. Cada sonrisa de la colección te empuja hacia adelante y aunque a veces pares en "la posada", y conozcas nuevos parajes durante algún que otro turno mientras los demás jugadores siguen compitiendo, continúas por el mejor atajo.
Estoy optimista. Es raro en mí, pero juro que hoy, si le doy la vuelta al tablero, la que come y cuenta veinte voy a ser YO. Que hartita estoy de volver a meterme en casa y esperar al puto cinco para poder salir porque la gente sume pasos a mi consta. Ya lo digo.
=) Deja de jugar si quieres, pero no me des la brasa que se me alarga la partida.
Estupénedo, fantabuloso, maravillástico.
K
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