Crees que lo haces bien, señorita, pero parece ser que no. Piensas en exprimir todo el jugo de la naranja para disfrutar de un exquisito y suculento zumo a modo de bálsamo mientras puedas, y cuando quieres darte cuenta su vitamina C solo ha hecho que CE-garte. Puedes arrepentirte de haberte dado cuenta tarde, golpear tu cabeza contra la mesa doscientas cincuenta y ocho veces por no haber tenido sed en su momento, estrujarte el cerebro a pensar por qué confiaste en aquello del "carpe diem", pero si es tarde, es tarde. Y ahora ya, por mucho azúcar que le eches, no borrarás la acidez, ni del jugo, ni del vaso.A ver si nos damos cuenta de una puta vez de que por mucho que quieras cerrar los ojos y parar, el mundo sigue girando.
Pues nada, bébete el zumo, ese u otro. Total, la comida no te la van a dar masticada.
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