Historia de dos enfermas mentales capaces de dar la vuelta al mundo.

23 de junio de 2010


Siempre se tiene miedo de elegir. El ser humano no es un animal propenso a tomar decisiones, y cuando estamos delante de un camino que se bifurca, la ansiedad nos llena. Lo mejor al tomar una decisión, es mantenerla hasta el final, desechando las otras opciones que descartaste y convenciendote de que escojiste la mejor.
En este caso, no es necesario desechar a base de desprestigiar.

En este caso, las opciones se desprestigian solas.

16 de junio de 2010

Esto va de huevos

Ayer me compararon con una nuez. Pregunté el por qué y rectificaron . Cambiaron el “nuez” por un “huevo”. Dura por fuera pero blanda por dentro -dijo. Siempre le doy vueltas a este tema. Pero la verdad, me gusta ser así. Me gusta ser huevo.

Tengo la facilidad de caer y levantarme con solo cruzar una inofensiva puerta de madera, la que divide mis sueños del puto mundo real. De poner mi mejor careto cuando la luna ejerce esa maldita fuerza gravitatoria sobre el pausado mar hasta llegarme al pescuezo. De derrochar “gotitas saladas” cuando es necesario el desahogo, cuando la esponja ya no es capaz a absorber más. (Esto último no se si es bueno o no) Sí,¿por qué no decirlo? me gusta ser huevo.Pero no me marees porque estallo.


PD:Y no compares las tortillas de huevos de casa con las compradas. Eso está más que claro. =)

K

13 de junio de 2010

Relato de una insomne con tiempo libre.

Primero vino Disney, y como una mala plaga o una mala mancha que no se va ni con el mejor quitamanchas de la galaxia (lo dice la señora que viene del futuro para hacer anuncios de detergente), pasada la adolescencia y el mito del “principe azul”, llegó Sexo en NY, Anatomía de Grey o Friends.

Te imaginabas en un ático en pleno centro, viviendo con tu amigo gay, ese que todo el mundo tiene (já já já) al estilo Will y Grace. Y la verdad es que en proporción directa al paso del tiempo, te empiezas a ver más como la solterona de los Simpsons, con 30 gatos, dos únicos dientes, una mecedora (al menos se mueve), un álbum de fotos que estarás encantada de enseñar a todo el que pise tu césped y un cuenco con caramelos de aquellos que te regalaron por tus 45 años de soltera y que son la visita directa a un dentista.

Pero sigues con tu ilusión (¡Joder! Si pulgarcita encontró a su hombre de 10 centímetros, ¿por qué tú no? Aunque lo prefieres mínimo de 15).
Poco a poco vas llenando tu vida de inútiles puntos de cordura dentro de un ovillo de majaderías al borde de un acantilado (¿cómo llegó ahí?). Te vas llenando de despedidas que más que despedidas parecen paquetes contra-reembolso y de “te quiero“, que más que “te quiero”, parecen bombas a punto de estallarte en la cara.

Llegas un día a casa (esa que más que un ático en el centro parece un centro de desintoxicación de recuerdos) pensando en lo genial que es tu vida, a pesar de que no tienes dinero, ni tiempo, ni familia, ni trabajo, pero tienes al Doctor Macizo.
Posiblemente, después de un tiempo, el Doctor Macizo te suelte una de esas múltiples excusas (llámese: no eres tú, soy yo) y tú te quedes con la sonrisa de gilipollas (no se puede expresar mejor) que tenías hace 10 minutos, solo que el sentimiento y la emoción pasa de ser de alegría a patetismo (todo ello camuflado detrás de la sonrisa de gilipollas) y ahí está: te acabas de dar en todos los morros (¡zasca!).
Decides enterrarle como Budd a Beatrix Kiddo en Kill Bill (es decir, cambiar su recuerdo de un lado del cerebro a otro y sus cosas de tu casa al contenedor) y después de un tiempo de luto, de repugnancia hacia el sexo opuesto y toda la parafernalia correspondiente, cierto día vuelves a poner esa sonrisa de gilipollas y ya estás jodida otra vez.

Y así transcurre una vez tras otra, entrando en un círculo cerrado del cual solo vas a poder salir el día que el señor de la guadaña te llame a su vera (esperemos que no sea justo cuando den tu novela favorita, esa que ves al lado de tus 30 gatos comiendo caramelos).



Pd: No, no estoy amargada ni premenstrual, aunque pueda parecerlo.

11 de junio de 2010

Y una tercera personajilla que ronda por acá.




Esa de ahí del medio es nuestra mascota. Un retaquín que sacamos del mundo de Liliput. Es de tamaño medio-bajo (tirando hacia lo segundo).No creas que da mucha guerra, es pacífica y cariñosa. Y la verdad, es que mantenerla no nos sale nada caro. Las noches de una cerveza se le convierten en día pronto. El caso es, que ahora, las dos la hemos abandonado por un tiempo. Está bien cuidada, pero de cuando en cuando (no demasiadas veces) se la echa en falta por nuestras vidas.
Volveremos pronto para rescatarla de su desesperante día a día sin sus amas.
Debemos ser sinceras, que para eso nos hemos iniciado en el mundo del "diario virtual que nadie lee porque a nadie le interesa tu vida". Así que, que conste en estas líneas, que unas poquitas de ganas, aunque solo sea una mijita, una mijita como ella, sí que la añoramos. Y deseamos arduamente acariciarla de nuevo. (No a lo porno, sino a lo "ai qué guapa es mi niña, cuánto ha medrao desde la última vez".)


PD: Recalcamos "mascota" y "amas" para dejar claro quiénes son las que llevan los pantalones aquí.
Gracias Sonia.

10 de junio de 2010

Nadie muere siendo virgen, la vida nos jode a todos.